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EVALUACION
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Testimonios:
El
impacto del programa “También soy persona” puede medirse al
escuchar las experiencias personales narradas en el proceso
interactivo de capacitación, en el que se exponen variadas situaciones
que igualmente nos permiten observar “otras” circunstancias en que se
debate el diario vivir de nuestras comunidades. Se citan apenas
algunas de ellas, otras quedan en el recuerdo como aliciente del
esfuerzo realizado.
ICDP EN CABILDOS INDÍGENAS
Flor María Getial de una de las comunidades Indígenas de Nariño narró
el caso de un pequeño indígena que era víctima de los maltratos de su
padre, miembro importante de su comunidad. - sufría maltrato físico y
moral, indicó. “Pero como algo curioso después de que el Indígena
escuchó sobre la metodología de ICDP, cambió su forma de actuar y tuvo
un mayor acercamiento con su hijo”, cuenta Flor María que escuchó de
labios del propio padre que practicar las 8 guías para la buena
interacción de ICDP había tenido mejor efecto que los consejos del
psicólogo que lo atendía tras haber sido demandado. Según la
facilitadora indígena en estas comunidades prevalece la influencia de
usos, costumbres y creencias en el trato a los menores, a través de
las cuales se manifiesta un autoritarismo y falta de amor, y prospera
una relación fría, específicamente basada en una relación de trabajo y
obligaciones del menor.
Cuenta un reincorporado de Corprogreso
“Hace poco me desmovilicé y lo hice ante todo porque mi hija que
estaba sufriendo maltrato del padrastro, yo lo quería matar, lo
pensaba mucho hasta que entré a este programa que me ha cambiado la
manera de ver el mundo, la mamá me entregó la niña y ahora yo la
cuido, ella es todo para mí, la razón de mi vida. Doy gracias a este
programa porque yo no sabía nada de ser padre y ahora tengo más
herramientas y lo que he practicado me ha dado resultado, y se que
tengo mucho amor para dar”.
Cambio del modelo autoritario o a uno más flexible en la crianza de
los niños/as
En el CRO Corprogreso uno de los desmovilizados afirmó que su hijo
tenía que se un militar, todo un guerrero ya que eso era de familia.
En una reunión posterior manifestó: “Ahora entiendo que no se debe
obligar a su hijo a que siga el mismo camino que uno y lo que entiendo
con estas charlas es que hay que ser más comprensivo y apoyarlo en su
crecimiento, que conozca el mundo, pero no el que le enseñaron a
punta de gritos, órdenes y golpes para que uno fuera un Varón. Ahora
estoy pensando de otra manera no se si me he vuelto flojo, pero quiero
que mi hijo escoja lo que quiera hacer más adelante libremente y con
mi apoyo”.
RECUPERANDO EL VALOR PERSONAL
En Puerto Boyacá una de las multiplicadoras quien prefirió omitir su
nombre comentó, con lágrimas en los ojos, como había sido regalada
cuando era niña a sus padrinos y como fue abusada sexualmente durante
muchos años. “Reconozco el efecto de haber conocido el tema del afecto
y amor de los padres que se expresa en ICDP y el facilitadoras,” dijo.
Añadió que este espacio la ayudó a eliminar su profundo sufrimiento y
rechazo, y a tomar auto confianza y valorarse como persona de nuevo.
ENCUENTRO CON LA GUERRILLA
En la vereda El Salado del municipio de Samaniego tres facilitadoras
lideradas por Mariana Yela se habían reunido con familias de una
vereda lejana ubicada en la montaña y bajo el control de la guerrilla.
Sin darse cuenta había pasado la hora de movilizarse por la zona, sin
embargo debían regresar a sus hogares. Como era de esperar la
guerrilla las detuvo por varias horas, durante las cuales le pidieron
explicar cual era el motivo de aquellas reuniones. Ella les expuso el
tema del programa y les dijo que mientras ellos usaban las armas ellas
utilizaban ICDP como herramienta para una mejor relación entre padres
e hijos en las familias. Los guerrilleros se interesaron en el tema y
después de escucharlas les entregaron un pase especial para transitar
libremente por la zona y asistir a sus encuentros.
VIVO EL PROGRAMA EN EL CAUCA
Lucero Hoyos funcionaria del ICBF Popayán (Cauca) una de las tantas
facilitadoras del año 2002 que continúan realizando su labor
multiplicando el programa a pesar de que terminó hace 4 años el
acompañamiento en esta zona. Es así como de manera personal, en el
presente año inició la implementación con 9 educadoras familiares cada
una trabajando con 20 familias de los municipios de Cajibío, Piendamó,
Sotará, Mulares y Rosas. Además cuenta con otro grupo de agentes
comunitarios del programa ICBF “Población Dispersa” que beneficia casi
a 100 familias del área rural. Es de resaltar que después de 4 años de
su capacitación continúa expandiendo la metodología ICDP en su
comunidad utilizando su creatividad y sus propios recursos.
UNA HISTORIA DE ESPERANZA
Una madre sustituta del ICBF en Túquerres (Nariño) inició con 6
internas un proceso de ICDP en la cárcel de su localidad. Ellas, con
el tiempo manifestaron que el programa les había devuelto la esperanza
porque podrían expresar el afecto sin temor y que la empatía era un
tema necesario para entender las necesidades reales de sus hijos.
Terminado el proceso el director de la cárcel envió una carta a la
oficina de ICDP elogiando los beneficios que había traído el proceso
para las reclusas y solicitó realizar una nueva capacitación en la
penitenciaría.
reunion de cierre del curso icdp en la ciudadela Santa Rosa
En el momento en el que se realizó una ceremonia simbólica de encender
una vela y expresar por que la encendía, un participante (ex
guerrillero, recién reincorporado) dijo: ”En una etapa pasada de mi
vida yo diría que esto es candela, pero como eso ya es pasado yo hoy
digo que enciendo esta luz como símbolo de lo que significó para mi el
participar en este programa, pues fue como esa luz que me ayudó a
mejorar la relación con mis hijas. Puedo decir que hoy soy diferente y
muchas cosas han cambiado en mi familia. Por eso quiero agradecer a
las instituciones que nos brindaron esta oportunidad; quiero continuar
con ICDP y capacitarme como multiplicador.”
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